Las ventanas mal selladas son un verdadero fastidio por partida doble: no solo porque es incómodo estar sentado en una corriente de aire, sino también porque aumentan los costes de calefacción y pueden provocar la aparición de moho. Razones más que suficientes para ponerse manos a la obra y sellar tus ventanas. Nuestros expertos de BAUHAUS te explican en esta guía cómo saber si tienes que actuar y cómo puedes sellar tus ventanas. Con métodos muy sencillos, puedes conseguir desde ya mismo un ambiente mucho más agradable en tu casa. ¿A qué esperas?

Cómo reconocer si tus ventanas tienen fugas

La corriente de aire roza de forma desagradable tu nuca. Pero ¿de dónde viene exactamente esa brisa fría? Si tienes a mano una vela, un mechero o una hoja de papel, puedes detectar fácilmente por dónde están entrando las corrientes de aire a través de tus ventanas.

Así puedes comprobar si tus ventanas están bien selladas

  • Prueba del fuego: las llamas se mueven con el viento. Podemos aprovechar esto para encontrar por dónde se escapa el aire. Solo tienes que pasar una vela encendida - o un mechero - por el borde de la ventana, justo por donde están las juntas. Si la llama empieza a parpadear, has dado con la fuga.

  • Prueba con papel: haz ahora la prueba del papel en la zona que te genera dudas. Coloca una hoja en el marco abierto de la ventana y ciérrala. ¿Puedes sacar la hoja con la ventana cerrada sin que se rompa? Entonces, esa parte del marco claramente no está bien sellada. Hay que poner una junta nueva.

Motivos para sellar ventanas

Antes de decidir cómo vas a sellar ventanas, conviene preguntarse por qué hacerlo. Aquí tienes varios motivos de peso junto con las soluciones más eficaces.


Evitar corrientes de aire

Las corrientes causadas por ventanas mal selladas pueden aumentar el gasto en calefacción y hacer que tu casa sea menos cómoda. Sellar ventanas es una solución eficaz para mantener el calor.


Y la buena noticia es que tú mismo puedes sellar ventanas por dentro para evitar corrientes. En cualquier tienda de bricolaje vas a encontrar cintas de sellado muy fáciles de colocar. Las juntas de goma o espuma son muy populares para bloquear las corrientes de aire.


Mide bien las rendijas que hay en tus ventanas. Las cintas de sellado vienen en distintos anchos, como 5 mm o 10 mm. Limpia a fondo los marcos antes de colocar las juntas, así se adhieren mejor.

Mejorar el aislamiento acústico

También puedes sellar ventanas para reducir el ruido. Y también puedes mejorar tú mismo el aislamiento acústico sin cambiar las ventanas.


Un método sencillo es usar láminas de aislamiento acústico, que se venden en cualquier tienda de bricolaje y son fáciles de colocar. También el uso de juntas de goma al sellar ventanas puede mejorar bastante la protección contra el ruido.


Te recomendamos que limpies bien los marcos antes de poner las láminas o las juntas. Así se pegan mejor y resultan más efectivas contra el ruido.

Evitar humedad y moho

Las ventanas mal selladas permiten que la humedad entre en las paredes, lo que favorece la aparición de moho y puede dañar la estructura del edificio. Por eso es especialmente importante sellar ventanas para evitar la humedad y el moho en casa.


Muchas veces la humedad aparece porque las juntas antiguas están deterioradas. En ese caso, puedes sellar tus ventanas usando cintas de sellado que encontrarás, por ejemplo, en los centros especializados de BAUHAUS, disponibles en varios anchos, como 5 mm o 10 mm.

Nuestro consejo: si el ruido es muy alto, puede que necesites instalar ventanas especiales con aislamiento acústico. En la guía “Aislamiento acústico para tus ventanas” encontrarás más información sobre las distintas clases de aislamiento y sobre este tema.

¿Cuándo deberías cambiar tus ventanas?

Eso sí, si tus ventanas son de madera muy antigua, puede que la madera se haya deformado y las ventanas ya no cierren bien. Si tienes dudas, lo mejor es contactar con un carpintero especialista en ventanas. Así sabrás si con una reparación es suficiente o si necesitas cambiarlas por completo.

Nuestro consejo: antes de comprar ventanas nuevas, infórmate sobre las ayudas disponibles en renovaciones de eficiencia energética.

¿Sellar ventanas desde el interior o desde el exterior?

¿Es mejor sellar tus ventanas desde dentro o desde fuera? Nuestros expertos te explican las ventajas e inconvenientes de cada opción.

Sellar ventanas desde el interior

Sellar ventanas por dentro puede tener mucho sentido en algunos casos. En viviendas de alquiler, esta opción suele ser la mejor porque no requiere modificaciones estructurales en la parte exterior. También en edificios antiguos protegidos por patrimonio, sellar desde dentro es muchas veces la única alternativa, porque es necesario conservar la fachada original.

Este método se puede aplicar en ventanas de distintos tipos, como las de madera, PVC o aluminio, y resulta especialmente eficaz contra las corrientes de aire, el ruido y la humedad. Por ejemplo, puedes utilizar cintas de sellado o juntas de espuma, que son fáciles de colocar por ti mismo y, además, bastante económicas.

Las ventajas de sellar ventanas desde el interior están, sobre todo, en lo sencillo que es hacerlo y en lo poco que cuesta, porque no necesitas contratar profesionales. Pero, eso sí, sellar desde dentro no es siempre una opción viable.

Sellar ventanas desde el exterior

Sellar ventanas por fuera es especialmente útil en las zonas más expuestas a las inclemencias del tiempo, como la fachada donde da el viento, en ventanas de tejado o en ventanas de sótano. Allí donde las ventanas están expuestas a lluvia intensa y alta humedad. Algo de especial importancia para las ventanas de madera, más vulnerables a los daños por humedad.

Al sellar ventanas por fuera, proteges tu casa de forma más eficaz contra las corrientes de aire y reduces la pérdida de calor, lo que también puede ayudarte a bajar la factura de la calefacción. Otra ventaja importante es el mejor aislamiento acústico: sellar desde fuera evita que el ruido entre por grietas y rendijas y hace que disfrutes de un ambiente más tranquilo.

Te recomendamos que emplees materiales y selladores especiales, como silicona y acrílico. Son flexibles y resistentes a la intemperie. Sellar ventanas desde el exterior puede requerir más trabajo, pero es una solución más duradera cuando las fugas se nos resisten.

¿Qué tipo de ventana necesita qué tipo de sellado?

Ventanas de sótano

Las ventanas de sótano están expuestas de forma constante a la humedad y al frío. Por eso es especialmente importante un buen sellado: protege el sótano de daños por humedad y de la aparición de moho.

Utiliza materiales de sellado hidrófugos para impedir que el agua penetre. Además, puedes usar selladores de silicona para cubrir grietas y huecos más grandes.

También es importante que a la hora de sellar ventanas del sótano lo hagas tanto desde dentro como desde fuera. El sellado exterior protege contra el agua y la suciedad, mientras que el sellado interior impide que entren el frío y las corrientes de aire.

Nuestro consejo: si no consigues sellar la ventana del sótano con estos métodos, probablemente debas reemplazarla. En la guía “Cómo cambiar ventanas de sótano” te explicamos cómo hacerlo paso a paso.

Puertas de balcón y terraza

Las usamos con frecuencia y, por ello, las puertas de balcón y terraza son especialmente vulnerables a la humedad y a las corrientes y sufren, además, grandes variaciones de temperatura. Para sellarlas, te recomendamos juntas de goma especiales, una solución flexible y duradera. Se adaptan bien al movimiento de la puerta y aíslan realmente. Si hay rendijas más grandes o zonas dañadas, también puedes usar perfiles de sellado de silicona.

Revisa la puerta de tu balcón cada cierto tiempo para comprobar el desgaste; pues el uso constante hace que las juntas se deterioren más rápido. Fíjate especialmente en la parte inferior de la puerta, donde suelen aparecer las fugas más importantes.

Pegar y listo: ¿cómo se colocan las cintas de sellado autoadhesivas?

Las cintas de sellado son una solución rápida si quieres evitar tener que hacerlo con una pistola de silicona. Son autoadhesivas por un lado y se pueden colocar directamente. Solo necesitas unas tijeras o un cúter. Antes de comprarlas, piensa qué longitud y anchura necesitas porque vienen en rollos de distintos grosores.

Las cintas de espuma son las más comunes, sobre todo para ventanas de madera antiguas. Como referencia: con una cinta de espuma de 5 milímetros de grosor puedes sellar rendijas de 3 a 4 milímetros. Solo tienes que retirar el protector del adhesivo y pegar la cinta, por ejemplo, en el interior del marco. Corta con precisión y pégala bien recta, porque, una vez colocada, no se puede quitar sin dejar restos.

Las ventanas modernas suelen llevar juntas de goma bastante duraderas. Sin embargo, después de 8–10 años, también estas juntas pueden perder eficacia. En ese caso, conviene que sustituyas toda la junta de goma. Presta atención al perfil: los más comunes son los perfiles E y P. Lo mejor es llevar un trozo de la junta antigua o medirla, para comprar exactamente el mismo tipo con el grosor adecuado. Importante: ¡no debes cubrir las juntas de goma en ventanas de PVC con cinta adhesiva!

La cinta de compresión es la mejor opción para rendijas grandes. Su nombre se debe a una propiedad muy particular: al desenrollarla y colocarla, se expande hasta cinco veces su tamaño. Por eso se usa donde las cintas de espuma no llegan, sobre todo entre el marco de la ventana y la pared, así como entre el marco y la hoja de la ventana.

Aplicar y listo: ¿cómo se usan silicona y acrílico?

Más económicos que las cintas de sellado y más versátiles son la silicona y el acrílico. Ambos vienen en cartuchos que se colocan en una pistola aplicadora. Un consejo: si nunca has usado una, practica primero un poco antes de aplicarla directamente en la ventana.

La silicona se usa sobre todo en el exterior, porque es muy resistente al agua y soporta sin problemas los cambios bruscos de temperatura. Una vez curada, la silicona se mantiene elástica y no se vuelve quebradiza con el tiempo.

Eso sí, la silicona no se puede pintar. Por eso, en interiores suele usarse acrílico. El acrílico, una vez seco, se puede lijar, pintar, enlucir o cubrir, aunque no es tan flexible ni tan resistente al agua como la silicona.

Así se aplican la silicona y el acrílico paso a paso

  • Limpia bien el marco de la ventana y la hoja, y sécalos completamente. Usa un cúter para quitar el material de sellado viejo.

  • Aplica la silicona o el acrílico con la pistola.

  • Para trabajos en el exterior, aplica la silicona con un ángulo de unos 45 grados, así el agua de lluvia puede escurrir bien.

  • La silicona se alisa con el dedo húmedo, una tarjeta de plástico o una herramienta para juntas. En el caso del acrílico, también puedes usar una espátula para alisar.

  • Si aplicas silicona o acrílico entre el marco y la hoja, pon un poco de aceite de cocina sobre la junta nueva para evitar que se quede pegada al cerrar. Luego, cubre la junta con una lámina de plástico y cierra la ventana. Así, el sellado se adapta perfectamente a la forma sin pegarse. Tras unas 2–3 horas, la junta debería estar seca. Revisa siempre las indicaciones del fabricante.

¿Cuándo usar cada método para sellar ventanas?

Los diferentes métodos para sellar ventanas los podemos clasificar, en general, así:

  • Si solo hay puntos concretos con fugas, lo ideal es usar silicona.

  • Si la fuga está entre la ventana y el alféizar, también se utiliza silicona.

  • En exteriores, se emplea exclusivamente silicona.

  • Si el marco completo deja pasar aire, puedes usar cinta de sellado.

  • Las rendijas entre el marco fijo y la pared en el interior se sellan mejor con acrílico.

  • Si la masilla de una ventana de madera está en mal estado, se puede renovar fácilmente.

Nuestro experto recomienda

Antes de lanzarte a sellar ventanas, revisa bien qué tipo de problema tienes: ¿entra aire, ruido o humedad? Identificar la causa es lo que te va a ayudar a elegir bien el material —ya sea cinta, silicona, acrílico o masilla - y a evitar soluciones temporales. Además, nuestra recomendación es que mantengas una rutina de revisión en cada estación. Recuerda que muchas fugas se detectan fácilmente con una vela o una hoja de papel y que con un buen sellado vas a ahorrar energía, reducir tus facturas, evitar daños estructurales a largo plazo y, sobre todo, vivir con más comodidad.

Preguntas frecuentes sobre sellar ventanas

¿Por qué es importante sellar ventanas?

Sellar ventanas evita la entrada de aire frío, humedad y ruido. Además, mejora el confort en casa y reduce el gasto en calefacción o climatización.

¿Cada cuánto tiempo hay que revisar el sellado de las ventanas?

Lo ideal es revisarlo al menos una vez al año, al inicio del otoño o de la primavera.

¿Qué materiales se usan para sellar ventanas?

Los más habituales son las cintas de sellado, las juntas de goma, la espuma, la silicona, el acrílico y la masilla para ventanas antiguas.

¿Puedo sellar ventanas yo mismo o necesito un profesional?

Muchas soluciones las puedes aplicarlas tú mismo, es el caso de las cintas autoadhesivas o la silicona. Solo en casos complejos vas a necesitar contratar a un profesional.

¿Qué hago si las ventanas siguen dejando pasar aire tras sellarlas?

Revisa si el problema está en la instalación, en el marco o en el cierre. A veces no llega con el sellado y vas tener que ajustar o incluso cambiar toda la ventana.