La masilla refractaria es un producto esencial para la instalación y reparación de aparatos de calefacción gracias a su gran resistencia al calor, soportando temperaturas de hasta 1.200 °C. Se puede aplicar en diferentes superficies como hierro fundido, cemento, ladrillos refractarios y metal, lo que la convierte en un material versátil y práctico. Su aplicación es sencilla, ya sea con espátula o cartucho, siempre sobre superficies limpias, secas y desengrasadas. Para asegurar su máxima resistencia, es necesario un secado completo de 48 horas antes de exponerla al calor.
Realiza instalaciones y reparaciones seguras con la eficacia de la masilla refractaria.